
Vuelvo despues de mucho tiempo, pero de nuevo gracias a que mi vieja me pidió que le ripee un disco. Esta vez se trata de Don Luciano Pavarotti. Este disco se editó en Argentina en 1988 y contiene una recopilación de interpretaciones que verdaderamente muestran, a mi criterio, lo que sólo él era capaz de hacer. Potencia desbordante y a la vez, sensibilidad y dulzura, todo en su justa medida. Este disco se escuchaba en mi casa a todo volumen cuando yo no era siquiera un adolescente. Escucharlo me trae muchos recuerdos, pero por encima de todo, me emociona la alta calidad de la producción y el talento de Don Luciano, que por momentos me hace poner la piel de gallina. Cabe destacar la participación en este disco de otro grande, nada menos que Henry Mancini, a cargo de la dirección de orquesta y coro en algunos de los temas.
